Por Lucía Guevara
Como en cada cumpleaños, el invitado más especial es el recuerdo. Este 18 de octubre el joven Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” cumplió 29 años, y recibió, merecidamente, alabanzas y parabienes.
Decenas de personas, entre ellos estudiantes cubanos, latinoamericanos y caribeños, nos reunimos para evocar las épocas doradas y las grises, las resurrecciones y los anhelos actuales de esta institución creadora, en la que el “genio” hizo crecer la fe en la posibilidad. El eterno Guillermo Cabrera Álvarez fue recordado porque, aún desde su ausencia física, acompaña nuestros días con su legado.
Ernesto Vera, otro gran maestro, fundador del Instituto en 1983, entonces presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) razonó la siempre perentoria necesidad de un periodismo militante y comprometido con la justicia y con la humanidad. Aún más en América Latina donde la pobreza, la violencia y el subdesarrollo dependiente, son el escenario en el que nuestra profesión solo tiene dos caminos a elegir: se banaliza y corrompe, o se radicaliza, pues al banalizarse, se desnaturaliza la profesión periodística; al radicalizarse, se vuelve peligrosa.
Vera recordó que es en nuestro continente donde mueren anualmente más periodistas en el mundo, asesinados por los poderes criminales. No es posible ser imparcial, aunque es una tarea sagrada ser veraces.
Como anfitrión, Antonio Moltó Martorell, director actual de esta institución, saludó el momento y compartió la remembranza y el homenaje con el Dr. Raúl Garcés Corra, profesor de la Universidad de La Habana, y con Tubal Páez, presidente de la UPEC, quien nos dejó una evaluación magnífica: “esta es una universidad latinoamericana para enseñar y aprender un periodismo diferente”.
