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Posts etiquetados ‘Entrevista’

Tomado del blog  Ideas libres. 

El Instituto Internacional de Periodismo José Martí es un brazo  de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y desde hace años trabaja sin cesar en la capacitación, perfeccionamiento y especialización de periodistas cubanos y de América Latina.

Los cursos y talleres que se ofrecen son aprobados por el Comité Científico del Instituto y el Ministerio de Educación Superior de la República de Cuba.

Cuenta asimismo con un complejo llamado “El Costillar de Rocinante” que le permite brindar alojamiento a los estudiantes locales y extranjeros haciendo que se  genere en muchos casos un vínculo entre los residentes. Cuenta además con muestras  permanentes y temporales de fotógrafos tanto nacionales como internacionales.Antonio Molto

 Ideas Libres le realizó una breve entrevista al Lic. Antonio Moltó Martorell, director general de este reconocido establecimiento:

¿De donde surgió la necesidad de crear un Instituto Internacional de Periodismo?

De la voluntad de la Unión de Periodistas de Cuba, de todos los colegas cubanos que hemos aceptado el periodismo como una misión al servicio de los demás.

¿Qué es lo que Instituto le puede aportar a los periodistas extranjeros?

Con toda humildad puede aportar sus experiencias alimentadas por cientos de profesionales latinoamericanos que en estos 30 años han dejado su huella entre nosotros. Somos un centro de estudios de postgrado de periodismo que pertenece a la UPEC y la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.

¿Cómo es la metodología de trabajo?

Ofrecemos cursos de todas las especialidades del periodismo y un programa de becas donde el alumno seleccionado no tiene que pagar nada relacionado con matrícula, alimentación ni hospedaje.

¿Ofrecen cursos destinados a los periodistas cubanos específicamente? o ¿conviven con los extranjeros durante los mismos?

Cubanos y colegas de otros países lo compartimos todo, como en buena familia.

¿Qué análisis puede hacer respecto a los periodistas extranjeros que se inscriben?

Muy interesados en la superación profesional y actualización de sus conocimientos. Aportan experiencias que nos permiten ampliar nuestra visión sobre el periodismo en al región.

¿De que país son originarios los profesionales que más se inscriben?

México, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Costa Rica, Paraguay,  Nicaragua,  Panamá, Republica Dominicana y Brasil, entre otros.

Respecto a los periodistas argentinos:

¿Cual es el vínculo que cree hay entre estos y los periodistas cubanos?

La presencia de los colegas argentinos nos deja un sabor dulce, grato. No vienen todos los que quisiéramos y comprendemos las razones. El costo de los pasajes es algo que siempre aparece como limitante.

¿Qué destacaría de estos?

Desearíamos mayor presencia de los colegas que están vinculados a la docencia desde el periodismo.

¿Cual es su análisis respecto a los medios de comunicación alternativos en América Latina, pioneros en materia de contrainformación?

Lo alternativo es la vía para los que no poseemos grandes recursos, y no solo eso, es el camino para decir desde adentro, para contar lo que sucede burlando el control de la censura que ofrecen los medios al servicio de la oligarquía. Lo alternativo incluye la modalidad del periodismo ciudadano que armado con la razón y la verdad forman el contragolpe, tan fuerte como el arma más poderosa.

¿Cómo es la realidad del Instituto hoy día?

Vivimos tiempos duros, como antes y siempre, peores y mejores porque muchos siguen abriendo sus ojos y el periodismo tiene el gran reto de saberse mover para conservar su autoridad y encantos. El Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de la UPEC le seguirá abriendo sus puertas a todas y todos los colegas que quieran echar su suerte con los pobre de la tierra.-

Texto: Jimena Riveros // Fotos: Archivo web

Datos útiles:

Weblog: http://www.periodismojosemarti.wordpress.com

Correo electrónico: eventos@prensaip.co.cu

Teléfonos Instituto: (537) 832 05 66 y (537) 832 05 67

Dirección: Avenida de los Presidentes No. 503, entre 21 y 23 / Vedado, Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana / Cuba.

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Por Irene Izquierdo y Yalenis Figueredo. Diplomantes P. Digital.

Entramos ahora en un plano, en que se habla más de la familia y su influencia, desde la bondad que puede distinguir a un individuo, hasta los peores sentimientos: porque ella incide en todo. Por lo general un hombre es el resultado de la formación que le han dado desde la cuna; también influyen las instituciones educacionales, pero la familia es lo primero. Y Antonio Moltó siempre tiene algo que ofrecer.

 I.I.- ¿Por qué esa vocación de enseñar, de darse para que los demás aprendan,  propiciar el intercambio, no quedarse con los conocimientos para sí, y facilitarles ideas,  herramientas para emplearlas en un mejor periodismo?

 -Tal vez porque muy temprano tuve la intuición, sin explicármelo, como lo razono hoy,  del significado adverso que tenía la ignorancia: algo terrible. No hay peor calamidad social y de todo tipo que la ignorancia. Creo que en esa vocación influyó la importante presencia en mi familia de personas vinculadas a la enseñanza, a pesar de no tener nada material, ninguna gangarria, ninguna lentejuela, porque éramos personas muy humildes, sí teníamos una riqueza espiritual muy grande.

“En la medida que pasan los años y uno va conceptualizando ese asunto,  alrededor de la cultura, agradece –y tú conoces que soy un fidelista furibundo- todo el aporte que el Comandante en Jefe ha hecho a la cultura, para lograr el pueblo que tenemos: folclórico, diverso, complejo, contradictorio…,  todo lo que se quiera,  pero con un pensamiento elaborado, algo socialmente adquirido y producto del buen aprovechamiento de las opciones educacionales, errores aparte,   de nuestro sistema educacional y de todos los errores que hemos cometido.

“Durante los años más duros, cuando se desmerengaron los países socialistas, y estaban los de ‘allá’  con las maletas preparadas porque en tres días iba a volar esto en pedazos, Fidel abogaba por salvar la cultura, y hemos celebrado unos congresos…; primero el de la UNEAC y después el de la UPEC, el VII, del cual salió todo el programa que se hizo para rescatar los museos, las galerías, toda la obra tangible y el recuerdo y la semilla adonde tenemos que volver una y otra vez.

“Ahora, reposo por enfermedad, dispongo de más tiempo para la lectura y  veo con satisfacción cómo el Instituto del Libro lleva a cabo una política para hacer y convertir en libros textos que en algún momento no tuvieron espacios porque las condiciones no estaban maduras, como hoy, cuando somos una sociedad más culta.  Hoy nos podemos dar el lujo de traer un libro sobre las últimas luchas de Lenin, enfocar con toda la controversia que supone el surgimiento de una revolución, que es un parto fantástico, un parto social, que no deja de ser un hecho cultural. Todo eso forma parte de la defensa de la cultura, que es la defensa de la identidad.

“Si tuviera una segunda y una tercera vida, la consagraba a eso, y entiendo, sobre todo al el periodismo como misión, y hoy más que nunca entiendo a nuestros grandes pensadores.”

I.I.-Cuando usted plantea una idea las personas aseguran que se materializará, pues usted siempre apuesta por la riqueza del conocimiento ¿Tiene alguna opinión al respecto?

A.M.-Te confieso que no sabía que existiera ese criterio. Tengo una reserva muy fuerte contra los vanidosos, porque generalmente son falsos, muy falsos: no dan nada por ninguna causa, y cuando están es porque algo les conviene; son interesados, sumisos…; no me puedo identificar con ellos.

“Cuando recibí la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, un compañero escribió una bellísima crónica y cuando lo llamé para agradecerle le confesé que no me gustaba hacer de mi vida un asunto mediático.

“El ser humano que no discurre, que no piensa está más cercano a la lechuga o de la zanahoria que a cualquier otra cosa. Usted  tiene que dedicarle tiempo y lugar a su vida para no ser alguien manipulado ante cualquier ventisca. Usted debe prepararse para la vida como quien se apresta a enfrentar una gran maratón, aunque luego solo recorra 100 metros. Me tomo muy en serio lo que hago; si voy a una reunión contigo en La Habana, a ustedes y a la capital les debo un respeto, por lo tanto no puedo improvisar; no soy un repentista; sencillamente, me gusta pensar y arribar a conclusiones propias acerca de la esencia de asuntos con los que estoy de acuerdo.”

“Te voy a poner un ejemplo: yo no entendía la estrategia del programa del médico de la familia cuando comenzó; era un conflicto permanente que yo tenía hacia lo interno, y era nada menos que con Fidel, aunque él nunca lo supiera. Pero el propio Comandante en Jefe me convenció cuando volvió al tema, en un acto efectuado en el hospital Julio Trigo –al que asistieron personalidades de las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud- ofreció una información pormenorizada acerca de lo que significaba ese proyecto para el sistema de atención primaria, lo que representaba que el médico estuviera ahí para darle un mejor seguimiento a sus pacientes.

“Saco esta experiencia porque uno en la vida no es un aparato mecánico al que le dan cranque, le adicionan un poco de fuerza y arranca, porque ante el primer bache y la primera dificultad se agota  y se cansa de dar palanca para arrancar. Y uno tiene que saber que en la vida va a tener que dar mil palancazos o un millón,  pero, en primer término, estar convencido de lo que va a hacer. Siempre les digo a mis compañeros que no puedo escribir, ni comentar en la prensa acera de algo de lo cual no esté convencido. “Cuando no estás convencido de la verdad que pretendes defender,  el público se da cuenta por el tono de la voz,  los matices y las palabras. Por eso es esencial.”

I.I.-Hablemos ahora de los jóvenes, de esa inyección de sangre nueva que llega con la impetuosidad y, en ocasiones, la irreverencia propias de la edad y toman por asalto las redacciones que les reciben como una prolongación o continuidad de los que llegaron antes…

A.M.-Los periodistas que se forman hoy en la Facultad de Comunicación son mejores que nosotros. Muchas veces nosotros corrimos tramos de la preparación y de la instrucción por las urgencias de cada momento. Estos muchachos terminan la secundaria, el preuniversitario: los diferentes niveles de enseñanza de forma natural y, como esta carrera tiene requisitos adicionales,  pasan las pruebas de rigor para ingresar a la carrera, cuyo programa –que puede es perfectible, porque todo se puede mejorar- los prepara muy bien en todos los campos del periodismo. Además, tienen una oportunidad que no tienen muchos en este mundo: completan sus estudios en las redacciones.

“La Escuela de Periodismo no es una entelequia al margen de la comunicación de la sociedad,  de los medios de prensa, ni de los problemas cubanos. Es el lugar donde nos sentamos a ordenarnos para ir a buscar la verdad en las redacciones, a cultivarnos para devolver e incorporar esa cultura en las redacciones.”

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Por Irene Izquierdo y Yalenis Figueredo. Diplomantes P.Digital

 El mundo está cambiando;  Cuba   está cambiando o perfeccionando su modelo económico, en un esfuerzo que involucra a los dirigentes políticos, de la administración y al pueblo en su conjunto. Los periodistas, llamados a acompañar esta nueva batalla, decisiva para el futuro, saben la connotación de ser certeros en el ejercicio de la profesión y tener ojos avizores para advertir acerca de vicios y deformaciones que puedan tratar sobrevivir en las nuevas circunstancias.

I.I.-Y para poder alertar certeramente, sin superficialidades, ni compromisos que violen los principios éticos, ¿qué más deben hacer los periodistas hoy? ¿Considera usted que el personal periodístico tiene toda la preparación requerida?

A.M.-Este es un proceso de aprendizaje, en que los periodistas también estamos aprendiendo. Unos compañeros del sector, como cualquier otra especialidad, han asumido el reto y están dando un aporte significativo; a otros nos está costando trabajo, porque nos acostumbramos a un sistema, a un método, a un estilo de comunicación ya caduco. Lo que hay es que darse cuenta –cuando te decía lo del apagón- hasta dónde no me funciona. Por ejemplo, si hago estudios y veo que hay publicaciones dirigidas a determinados sectores a los que no les interesa, ¿para qué la tengo? No quiere decir que se empiece a hacer concesiones y se  llenen de banalidades los contenidos para lograr una comunicación. Hay que ser profesional.

“Es el gran reto que tenemos todos. Así que nadie se ruborice porque un medio de prensa, con el látigo y el cascabel- le haga el señalamiento oportuno para corregir una tendencia negativa que le puede causar daño a la sociedad y a su capacidad de rectificación.”

I.I.-¿Qué opinión le merecen esas personas que cuando se sienten criticados por la prensa es como si alguien quisiera demolerlos?

A.M.-A los cubanos no nos gusta la crítica. Tiene que haber una pautación, que no es únicamente de la prensa. Tiene que cambiar el Partido, tienen que cambiar las instituciones, tiene que cambiar la población y tenemos que cambiar los periodistas, por supuesto.  El cambio en las maneras de hacer,  el impacto que ejercen sobre la comunicación las nuevas tecnologías…

 “Lo más rico que tiene esto es que para todos se convierte en una obligación importante, si precisamos lograr la comunicación. La institución que está concibiendo algo que pueda ser de interés público, desde que lo está acordando como resolución tiene que saber que un factor insustituible en todo lo que vaya a hacer para convertirlo en realidad –a partir de ser una política del Estado- es la prensa.

“Es preciso hacer como el mago, que todos se pregunten de dónde sacó esa carta, y les guste. Esto no significa hacer magia, pero creo que esta imagen es valida, por devenir reto permanente a la creación. Es tanto lo que aún tenemos por hacer, sobre todo prepararnos siempre para explicarle a la población los asuntos bien complejos, de cambios para mejorar.

“La nación cubana está en una situación de crisis, una crisis que está siendo gobernada…”

I.I.-¿Gobernada? ¿En qué sentido?

A.M.-Cada vez que uno lee la nota de prensa de la reunión del Consejo de Ministros,  generalmente, coincide con el tema abordado y valora que el Gobierno se reúne para ocuparse de lo que le atañe. Esa es la primera lectura. Y para ocuparse de eso ha tomado estas medidas, y no admite ni el coqueteo, ni la indisciplina, ni el relajo, y es muy firme con el que tiene responsabilidades y misiones que cumplir. Entones uno dice: ‘le doy el crédito a este Gobierno; puede contar conmigo, yo me siento un actor y un partícipe de este proceso de cambios’.

“Pero eso también depende de conocer,  de cómo lo diga. Si usted mantiene eso en secreto y la gente no se entera de nada, cuando se pasa tres horas en una parada de ómnibus, se pregunta  ‘¿quién se ocupará un día del transporte?’. Sin embargo, cuando usted ve que hay 60  ómnibus de la terminal esta y 40 de la otra y llegaron las piezas del YUTONG…; en fin, que se reanima el transporte, sabe que eso forma parte de una política del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Eso hay que saber cuándo y cómo se dice, además, hacerlo bien.

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Por Irene Izquierdo y Yalenis Figueredo.  Diplomantes P. Digital

 En el propósito de hacer dinámico el trabajo y conseguir que  los oyentes, televidentes o lectores reflexionen acerca de cómo aborda la prensa sus problemas, cuenta Antonio Moltó: “Hicimos un programa Hablando Claro en Radio Rebelde, y llevamos el tema de lo que está sucediendo con las violaciones de las reglas urbanísticas, y la adopción de las medidas con los infractores, por parte de las Direcciones de Planificación Física, El que ha incurrido en el delito de cohecho, el inspector de la Dirección de la Vivienda que se dejó sobornar para no volver a ese lugar que dejó que la indisciplina creciera, qué va a pasar con él, qué parte de la multa tendría que pagar.”

Resulta un análisis fuerte, pero es así como se deben tratar los temas hoy.  Por eso le pregunto:

 I.I.-A propósito, ¿qué importancia le concede al debate en el periodismo?

 A.M.-Es la vía que estableces en el discurso periodístico para confirmarle al otro que es tenido en cuenta para el análisis de un asunto, porque nadie hace como un espectáculo de circo. No me imagino un programa de televisión que sea una suerte de show en el  que me preocupe más por la imagen que voy a proyectar que el interés o la razón del tema a abordar. ¿Qué sentido tiene que yo diga que el salario no alcanza, que la vivienda tiene problemas y el transporte,  también? Vamos a debatirlo, pero con todos sus pormenores, para cumplir verdaderamente nuestra misión.

“Alguien me dijo en una Mesa Redonda de un canal de provincia que había llevado a un tipo contra la pared y cuando le pregunté a quién, me respondió que el funcionario del Poder Popular y le dije entonces que ese funcionario y él tenían que estar por lo mismo, lo que ocurre es que ese periodista tiene que ser ético y profesional, y conservar la distancia de acuerdo con la jerarquía del interlocutor. Pero es preciso saber cuándo no tiene sentido debatir un tema. En todo caso, insistir para que se discuta y se resuelva, porque la prensa no es la que tiene la varita mágica para resolver los problemas.”

 I.I.- ¿En qué momento se encuentra el periodismo cubano? ¿Qué es preciso resolver para responder al llamado del VI Congreso y de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba?

 A.M.-Esa pregunta me gusta hacérmela desde Cuba, porque el periodismo que hacemos es sobre Cuba, para defender a Cuba. Dicho así y muy brevemente, el país está viviendo uno de sus momentos más profundos y definitorios. Esto puedo sonar a frase hecha, ya escuchada, pero yo exhorto a pensar que el país está haciendo cambios profundos; está rectificándose sin negarse y confirmando que solo por la vía del socialismo seguiremos manteniendo bandera, independencia, dignidad  y patriotismo. El que se atreva a coquetear con otras tendencias sabe cuál es el precio.

“En el mundo hoy la gente está hastiada  de los políticos que prometieron  y nunca cumplieron, está obstinada de la corrupción. El descrédito de los partidos políticos es muy alto y se está produciendo a escala de la sociedad  una organización, desde la sociedad, para provocar cambios. Yo digo que la opinión pública es la prensa más importante., que usa todos las vías y medios: los Indignados, los recursos tecnológicos, todo eso para comunicar sus ideas y para confirmar que los estilos y formas anteriores de conducción social y política de los pueblos ya fracasaron; que la vía del capitalismo como solución de vida para el ciudadano común fracasó. Hay que buscar las vías alternativas. Y ahí es donde nosotros tenemos que ser muy inteligentes, no aparecer ahora como que tenemos toda la magia de la solución, porque la solución es bien compleja.”

 I.I. Y que cada cual, a nivel global,   lleve a cabo ese cambio según sus propias características…

 A.M.-Está claro. Para entender ese fenómeno, nadie puede sustituir a la prensa. Imagínate por un día -24 horas- un apagón, en el que enciendas la radio, todo oscuro, hagas lo mismo con el televisor y suceda igual… ¿Cómo te enteras de los que dice el Primer Secretario del Partido Comunista, el líder, el científico, el otro y el otro…? ¿Cómo te enteras o formas parte del asunto?

“Habría que hacer una especie de apagón imaginario, teniendo preparado el alumbrón,  que no es un alumbrón de gangarrias, ni de lentejuelas,  sino el alumbrón para que la gente que no vio hasta ahora estos y aquellos valores o defectos, los aprenda en un proceso de participación, donde los conceptos y la ideas de democracia tienen que instalarse para que todo sea una especie de ejercicio lúdico, una construcción en la cual participamos colectivamente.

“Usted no puede pretender que vaya a cautivarnos y movilizarnos una reunión aburrida del barrio, donde el delegado de la circunscripción venga a contarle los avatares que tiene el municipio o la provincia y los baches que existen y no se han podido resolver. Ese enfoque hay que cambiarlo, porque la rendición de cuentas se trata de un encuentro para construir y buscar nuestra participación con todas las potencialidades que tenemos en el barrio, donde vive el pelotero de Industriales, el trabajador de Servicios Comunales, el científico…, todo el mundo.

“A veces es penoso cómo ante la enorme posibilidad que nos brinda la Revolución, ese acontecimiento, que no es más que la concreción de nuestros conceptos de democracia, se queda en una relación de personas sin rostros y sin nombres. Y la prensa tiene que llamar la atención sistemáticamente sobre eso.”

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Es una premisa para el ejercicio del periodismo, según Antonio Moltó Martorell, hombre de larga vida en el sector, actual Vice Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC)  y Director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Su vocación eterna es la de enseñar.

 Por Irene Izquierdo y Yalenis Figueredo. Diplomantes P. Digital

Tal vez si se hubiera dedicado al sacerdocio lo hubiera hecho muy bien. Tiene el don de dar confianza a la hora de comunicarse con él. Tremendamente activo siempre, es un incansable generador de ideas, de iniciativas que, a veces, quienes le rodean piensan que son irrealizables, pero les convence con sólidos argumentos. Antonio Moltó Martorell, siente tanta pasión por su trabajo, que cada día, al salir de su casa es como si tuviera en su punto de destino a un público al que es necesario conquistar.

Luego que recibiera la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo conversamos largamente. Ofreció sus puntos de vista en torno al periodismo y otros asuntos de actualidad.

 I.I. Siempre afirma que no quiere hacer de su vida un asunto mediático, pero el hecho de ser director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí lo involucra en cuerpo y alma, lo hace una figura pública de este sector, no solo en Cuba, sino internacionalmente. ¿Cómo llegó al periodismo,  esa profesión tan similar a un virus incurable para quienes la aman de verdad?

 A.M.- Creo que lo traía dentro. Mi padre tenía muchos amigos afiliados al Partido Socialista Popular (PSP), que iban a la casa a jugar dominó, tomar café, conversar…, y siempre le decían que yo era un buen comunicador. Al triunfo de la Revolución me propusieron para la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) .  Preguntarás qué tienen que ver los CDR con el periodismo; es algo que yo jamás olvidaré. Fue mi arrancada, mi buena arrancada, en la pista caliente, entre la población, sus tristezas y alegrías, sus éxitos y frustraciones,  en el romance de la gente con un nuevo proceso que nos hacía importantes a todos.

“Viví la tragedia de la falta de abastecimientos, de la falta de de espacio, del peso terrible de la discriminación racial y la discriminación social; conocí los barrios marginales y las prostitutas, no como cliente, sino con una visión rectificadora, junto con otros compañeros.

“El Partido me convocó como charlista. Comencé a dar conversatorios por toda la ciudad de Santiago de Cuba. Era algo que a mi familia –como a otras miles- nos tocaba muy profundo, porque mi padre fue albañil, trabajador de Obras Públicas; laboró por cuenta propia, cargó sacos en los muelles…, hizo de todo para mantener a la familia de manera decorosa. Al triunfar la Revolución lo nombraron jefe de reparaciones de los centros escolares de Oriente, que pertenecía a la Dirección de Educación…”

 I.I. Pero aún no me ha respondido la pregunta

 A.M.-Te hago toda esta historia para que sepas que ese estadío marcó mi vida significativamente, porque yo en el periodismo no hago nada, si no pienso desde el pueblo, porque la Revolución se hizo para resolverle los problemas al pueblo; las instituciones existen para resolverles los problemas al país; el Partido lo representa en carne, cuerpo y alma, y es el líder y arrolla a todo el que se oponga a ese desarrollo del programa de la Revolución. Al organizador del Partido en la provincia de Oriente, Osmel Pozo,  lo nombraron delegado del ICR y me pidió que fuera a trabajar en él en la radio. Y acepté

 I.I.- ¿Cómo comenzó?

 -En el noticiero.  De periodismo no sabía, pero enarbolo la idea martiana de que el periodismo es una misión. Cuando llegué a la Redacción encontré a seis notables periodistas: Ramírez  Nilsen, Salazar Caballero, Ernesto Meldialdea Cañizares, Sonia Franco, Ruperto Pérez López –quien fuera torturado por esbirros de Fulgencio Batista- y Carlos Selva Yero, mi maestro. Podían escribir para el periódico y para la radio.

“Introdujimos mesas redondas para discutir problemas -siempre he considerado que las cosas hay que lidiarlas con el oído pegado a la opinión del público, y con su participación-, realizamos noticieros móviles; conseguimos unos aparatos de control remoto y todos los días salía el noticiero desde un municipio diferente. Íbamos a hacer las noticias a lado de las personas, en sus propias voces en las plazas de los pueblos. Después pasé a dirigir la emisora CMKC. Más adelante se creó el canal Tele Rebelde, en Santiago, y un tiempo después asumí su noticiero, junto con los de la radio”.

 I.I.-Salvando la diferencia, ¿lo hacía con el mismo criterio de la radio?

 -Mi tónica siempre ha sido estar pegado a la realidad, y haciéndoles saber a los representantes de las instituciones que si ellos están ahí es para servir a este público, y si no sabes cómo se llama el público al que vas a servir, averígualo, vincúlate a él, porque en él está la esencia. La Revolución triunfó por el apoyo popular y por el compromiso popular.

 I.I.- ¿Tenían retroalimentación?

 A.M.-Mucha. No concibo el trabajo dirección de un medio de prensa, sin tener en cuenta la retroalimentación, y si no se ordenan los procesos para que siempre, el más humilde de los redactores de un boletín noticioso sepa que su horario es el más importante, por las personas que lo escuchan. Ante eso hay que tener un elevado sentido de responsabilidad y la pasión. Nada se torna más aburrido que cuando se pierde la pasión del discurso y del empeño; hay que salir todos los días como el que va a ganar la pista en el más importante certamen. El agotamiento no funciona en el periodismo. El cansado vaya al banco y trate de recuperarse, si puede. Hace mucho daño el discurso soez, la repetición cansona, el enfoque igual de problemas diferentes.

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Entrevista a Victor Pérez Galdós Ortíz

Por: Milagros Cherta y Dayana Kindelán. Diplomantes P.Digital

 Victor Francisco Pérez-Galdós Ortiz cautiva desde un primer instante por el don de la palabra. Con voz firme y reflexiva se convierte  en un interlocutor que atrapa por su verbo ágil, su conversación amena  y por la amplitud de sus conocimientos. Es, en suma, un hombre con el que siempre se aprende algo nuevo. Periodista, guionista de radio y televisión de programas históricos y variados, con una extensa obra publicada en más de 14 libros sobre temas históricos y socio-culturales y Premio Nacional de Periodismo “Juan Gualberto Gómez”,  nos cuenta de sus andanzas por la radio y otros medios de comunicación

-¿Cómo nace tu vocación por el Periodismo, por escribir, y tu interés específico por la radio? ¿Hay algún antecedente en tu familia?

En mi seno familiar no había nadie relacionado de modo directo con la cultura, aunque mi madre sí era una mujer muy sensible que, en ocasiones, ejerció como maestra.

Desde pequeño sentí inclinación por la lectura y, por lo regular, me gustaba participar y hablar en actividades, aunque no por ello era muy extrovertido, más bien algo tímido. Pero participaba en algunos actos de carácter patriótico que se realizaban los viernes. No es hasta después del triunfo de la Revolución cuando puedo decir que entro en contacto con la radio, en plena adolescencia y por un hecho un tanto casual.

Me había integrado a la Asociación de  Jóvenes Rebeldes (AJR) y un gran amigo de la infancia formaba parte de la comisión de propaganda municipal de esa organización. De pronto, un día al verme me dice que se iba a crear un programa dedicado ala AJR en una emisora de la ciudad y que me invitaba a participar en la elaboración y conducción.  En 1961, todavía sin cumplir los 16 años, me senté frente a un micrófono y participé durante casi dos años y medio en ese programa de 15 minutos de duración que salía al aire de lunes a viernes, alternándolo con mis estudios enla Escuela Tecnológica. Ahí, en unión de mi amigo y otra compañera, hacíamos de todo: buscar las noticias, comentarios, algunos tomados de los periódicos nacionales y locales. Empecé también a animar las actividades que realizabala AJR en Cienfuegos, incluso fiestas populares organizadas por esa organización.

En 1963 concluí los estudios enla Escuela Tecnológica “San Lorenzo”. Me gradué como electricista. Vine para La Habanay empecé a trabajar en el Taller Central de Mantenimiento dela Empresade Confecciones Textiles como electricista enrollador de motores. Pero ya me apasionaba hablar por radio. Fue entonces cuando en el taller “inventé” una radio base. Todos los mediodías, a la hora del receso del almuerzo, dedicaba unos 10 minutos a hacer una especie de “programa” con música, noticias de carácter nacional y cosas que tenían que ver con el trabajo de la sección sindical y del Comité de Base de la UJC, al cual pertenecía. Incluso cuando participaba en movilizaciones hacia la agricultura, o el corte de caña, pues también con una cámara fotográfica, y con la ayuda de un joven trabajador que le gustaba hacer caricaturas, preparaba algunos murales que siempre llamaron mucho la atención.

-¿Y, entonces, cuándo dejas de ser electricista y nace el periodista?

En realidad la electricidad no fue nunca mi verdadera vocación. Había estudiado en la escuela tecnológica  siguiendo la labor que había realizado mi padre. Al abrirse posibilidades para los jóvenes después de la victoria de la Revolución, él deseaba que yo estudiara Ingeniería eléctrica, aunque mi madre deseaba que fuera maestro.

En la primera etapa de mi estancia enLa Habana matriculé enla Facultad Obrero-Campesina y después por poco ingreso en la Facultad de Tecnología de la Universidad de La Habana.

A partir del año 1965  me había relacionado con el semanario Palante y enviaba algunas colaboraciones. Me publicaron varios materiales, pero salían sin mi firma. Un día el redactor que nos atendía me comentó que el director de la publicación deseaba conocerme y, al hablar con él, me señaló que era interesante lo que escribía, pero que debía utilizar otro seudónimo y no el de Pérez -Galdós, que era un escritor español muy reconocido.

Le señalé que ese era realmente mi primer apellido y él se sorprendió un poco. Finalmente comencé a firmar mis trabajos como Victorf –por mi nombre, Víctor Francisco – y también como Victor Pergal. De pronto, el director me volvió a mandar a buscar  y, para sorpresa mía, me planteó que estaba interesado en publicar en forma mensual un suplemento humorístico con la participación de jóvenes escritores y caricaturistas aficionados y que deseaba que yo coordinara eso. De esta manera me fue cautivando mucho más todo lo relacionado con el periodismo. En 1966 comencé a colaborar con algunas publicaciones (revistas) que editaba el Comité  Nacional de la Unión de  Jóvenes Comunistas.

Y por esa fecha también fue que un día me aparecí, así de pronto, en Radio Progreso y llevé una información de una actividad a la que había asistido, relacionada con la música. Me dejaron pasar. Era domingo. Estaba al aire la Discoteca Popular de Radio Progreso que conducía el ya popular locutor Eduardo Rosillo. Él me atendió. Anotó mi nombre, vio la información y me indicó que me sentara a su lado. Siguió presentando varias creaciones musicales y de pronto, sin yo imaginar que iba a hacer eso  –una prueba de confianza que nunca podré olvidar – dijo mi nombre al aire e indicó que iba a señalar una información importante relacionada con la música y me dio la palabra. No puedo precisar lo que dije, pero no me equivoqué.  Mi intervención duró tal vez un minuto o menos, pero para mí fue impactante.

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