Salir todos los días a conquistar al público. (IV)

Por Irene Izquierdo y Yalenis Figueredo. Diplomantes P. Digital.

Entramos ahora en un plano, en que se habla más de la familia y su influencia, desde la bondad que puede distinguir a un individuo, hasta los peores sentimientos: porque ella incide en todo. Por lo general un hombre es el resultado de la formación que le han dado desde la cuna; también influyen las instituciones educacionales, pero la familia es lo primero. Y Antonio Moltó siempre tiene algo que ofrecer.

 I.I.- ¿Por qué esa vocación de enseñar, de darse para que los demás aprendan,  propiciar el intercambio, no quedarse con los conocimientos para sí, y facilitarles ideas,  herramientas para emplearlas en un mejor periodismo?

 -Tal vez porque muy temprano tuve la intuición, sin explicármelo, como lo razono hoy,  del significado adverso que tenía la ignorancia: algo terrible. No hay peor calamidad social y de todo tipo que la ignorancia. Creo que en esa vocación influyó la importante presencia en mi familia de personas vinculadas a la enseñanza, a pesar de no tener nada material, ninguna gangarria, ninguna lentejuela, porque éramos personas muy humildes, sí teníamos una riqueza espiritual muy grande.

“En la medida que pasan los años y uno va conceptualizando ese asunto,  alrededor de la cultura, agradece –y tú conoces que soy un fidelista furibundo- todo el aporte que el Comandante en Jefe ha hecho a la cultura, para lograr el pueblo que tenemos: folclórico, diverso, complejo, contradictorio…,  todo lo que se quiera,  pero con un pensamiento elaborado, algo socialmente adquirido y producto del buen aprovechamiento de las opciones educacionales, errores aparte,   de nuestro sistema educacional y de todos los errores que hemos cometido.

“Durante los años más duros, cuando se desmerengaron los países socialistas, y estaban los de ‘allá’  con las maletas preparadas porque en tres días iba a volar esto en pedazos, Fidel abogaba por salvar la cultura, y hemos celebrado unos congresos…; primero el de la UNEAC y después el de la UPEC, el VII, del cual salió todo el programa que se hizo para rescatar los museos, las galerías, toda la obra tangible y el recuerdo y la semilla adonde tenemos que volver una y otra vez.

“Ahora, reposo por enfermedad, dispongo de más tiempo para la lectura y  veo con satisfacción cómo el Instituto del Libro lleva a cabo una política para hacer y convertir en libros textos que en algún momento no tuvieron espacios porque las condiciones no estaban maduras, como hoy, cuando somos una sociedad más culta.  Hoy nos podemos dar el lujo de traer un libro sobre las últimas luchas de Lenin, enfocar con toda la controversia que supone el surgimiento de una revolución, que es un parto fantástico, un parto social, que no deja de ser un hecho cultural. Todo eso forma parte de la defensa de la cultura, que es la defensa de la identidad.

“Si tuviera una segunda y una tercera vida, la consagraba a eso, y entiendo, sobre todo al el periodismo como misión, y hoy más que nunca entiendo a nuestros grandes pensadores.”

I.I.-Cuando usted plantea una idea las personas aseguran que se materializará, pues usted siempre apuesta por la riqueza del conocimiento ¿Tiene alguna opinión al respecto?

A.M.-Te confieso que no sabía que existiera ese criterio. Tengo una reserva muy fuerte contra los vanidosos, porque generalmente son falsos, muy falsos: no dan nada por ninguna causa, y cuando están es porque algo les conviene; son interesados, sumisos…; no me puedo identificar con ellos.

“Cuando recibí la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, un compañero escribió una bellísima crónica y cuando lo llamé para agradecerle le confesé que no me gustaba hacer de mi vida un asunto mediático.

“El ser humano que no discurre, que no piensa está más cercano a la lechuga o de la zanahoria que a cualquier otra cosa. Usted  tiene que dedicarle tiempo y lugar a su vida para no ser alguien manipulado ante cualquier ventisca. Usted debe prepararse para la vida como quien se apresta a enfrentar una gran maratón, aunque luego solo recorra 100 metros. Me tomo muy en serio lo que hago; si voy a una reunión contigo en La Habana, a ustedes y a la capital les debo un respeto, por lo tanto no puedo improvisar; no soy un repentista; sencillamente, me gusta pensar y arribar a conclusiones propias acerca de la esencia de asuntos con los que estoy de acuerdo.”

“Te voy a poner un ejemplo: yo no entendía la estrategia del programa del médico de la familia cuando comenzó; era un conflicto permanente que yo tenía hacia lo interno, y era nada menos que con Fidel, aunque él nunca lo supiera. Pero el propio Comandante en Jefe me convenció cuando volvió al tema, en un acto efectuado en el hospital Julio Trigo –al que asistieron personalidades de las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud- ofreció una información pormenorizada acerca de lo que significaba ese proyecto para el sistema de atención primaria, lo que representaba que el médico estuviera ahí para darle un mejor seguimiento a sus pacientes.

“Saco esta experiencia porque uno en la vida no es un aparato mecánico al que le dan cranque, le adicionan un poco de fuerza y arranca, porque ante el primer bache y la primera dificultad se agota  y se cansa de dar palanca para arrancar. Y uno tiene que saber que en la vida va a tener que dar mil palancazos o un millón,  pero, en primer término, estar convencido de lo que va a hacer. Siempre les digo a mis compañeros que no puedo escribir, ni comentar en la prensa acera de algo de lo cual no esté convencido. “Cuando no estás convencido de la verdad que pretendes defender,  el público se da cuenta por el tono de la voz,  los matices y las palabras. Por eso es esencial.”

I.I.-Hablemos ahora de los jóvenes, de esa inyección de sangre nueva que llega con la impetuosidad y, en ocasiones, la irreverencia propias de la edad y toman por asalto las redacciones que les reciben como una prolongación o continuidad de los que llegaron antes…

A.M.-Los periodistas que se forman hoy en la Facultad de Comunicación son mejores que nosotros. Muchas veces nosotros corrimos tramos de la preparación y de la instrucción por las urgencias de cada momento. Estos muchachos terminan la secundaria, el preuniversitario: los diferentes niveles de enseñanza de forma natural y, como esta carrera tiene requisitos adicionales,  pasan las pruebas de rigor para ingresar a la carrera, cuyo programa –que puede es perfectible, porque todo se puede mejorar- los prepara muy bien en todos los campos del periodismo. Además, tienen una oportunidad que no tienen muchos en este mundo: completan sus estudios en las redacciones.

“La Escuela de Periodismo no es una entelequia al margen de la comunicación de la sociedad,  de los medios de prensa, ni de los problemas cubanos. Es el lugar donde nos sentamos a ordenarnos para ir a buscar la verdad en las redacciones, a cultivarnos para devolver e incorporar esa cultura en las redacciones.”

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Acerca de Departamento de Comunicación

Centro docente para la capacitación y superación de los periodistas de Cuba y América Latina
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