En Pogolotti, un oasis transformador del alma comunitaria

Por Ildefonso Igorra  y Cristian O. Pérez (fotos)   participantes

Había una vez un barrio donde el sol proyectaba sombras largas, los perros ni siquiera ladraban de angustia y la arquitectura abigarrada de sus casas, cortaba en dos, y hasta tres, las familias obreras. Había una vez… que terminó cuando una canción en el aire rasgó las nubes y una brisa de esperanza anidó en el recinto de los Mayores.

Y eso precisamente constataron los integrantes del Posgrado internacional Comunicación Hipermedia en el ámbito local, que sesiona del 12 al 30 de noviembre en el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, cuando traspasaron el umbral de la Casa Comunitaria del Adulto Mayor en el Consejo Popular habanero de Pogolotti-Belén-Finlay.

Sus anfitrionas (porque aquí las mujeres dictan pautas) llevaron de la mano a más de 30 comunicadores de doce países latinoamericanos, por un mundo de muñecos, ensoñaciones plásticas y melodías. Sí, porque Noemí, Cecilia, Mercedes, Delia, Milagros, Ana María y Diosa, entre muchas otras, tejen desde 1990 una malla que atrapa desvíos y los encarrila por una senda donde lo humano es divino.

Hablaron, como si el tiempo se les escapara inclemente, de la reparación y equipamiento del local a través del proyecto de colaboración entre Habana Ecópolis y la ONG Oxfam Canadá; del apoyo constante y sustancial del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (enclavado en la zona); y de las transformaciones físicas y culturales del barrio… porque aquí no todo es color de rosa.

A todo lo feo, como indica la canción de Teresita, le ponen un poco de amor, digamos que un manantial. Aquí luchan contra el machismo y encuentran asidero y orientación las madres solteras, los ancianos solos y niños con problemas de conducta, quienes por medio de los trabajadores sociales y demás factores de la sociedad, cambian modos de ser y enfrentan el mañana con una sonrisa más amplia.

Como dijo una de las anfitrionas, ya pasaron del plan A (a la bodega, a la cocina y a aquello otro) al B: ve para los talleres de muñequería y corte y costura, al curso de permacultura, a la Cátedra del Adulto Mayor, a la excursión, al cumpleaños colectivo o a la discotemba… ve, simplemente ve, pero cambia tu vida.

Resultó una tarde fructífera y motivadora, donde cada uno de los visitantes aprendió que los cubanos, como dijo Wilmer, un colega boliviano, somos impredecibles, los gigantes del invento y la resistencia, porque cuando se trata del ser humano, lo damos todo sin mirar cómo y a quién. Pogolotti es una muestra.

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