La radio de siempre. Diálogo con un radialista apasionado

Por: Milena Recio

Santiago García GagoSantiago García Gago no es un autor famoso aunque ha escrito uno de los más útiles libros que conozco. En 2010, con aporte de la UNESCO, vieron la luz en la ciudad de Quito, Ecuador, unos escasos 1000 ejemplares en papel de su Manual para Radialistas Analfatécnicos. 100 respuestas para entender la tecnología de la nueva radio.

Se trata de un volumen de casi 300 páginas, con copyleft bajo licencia Creative Commonsen el que está contenido casi todo lo que se necesita para saltar la barrera entre un desconocedor y una persona culta en materia de tecnologías digitales puestas al servicio de procesos de creación y distribución de comunicación radial.

“No es cuestión de ser todólogos. Pero sí radialistas integrales. Y los cambios tecnológicos, sumados a los apremios económicos por los recortes publicitarios, especialmente en las emisoras medianas y pequeñas, nos impulsan hacia una gran versatilidad en nuestro quehacer radiofónico. Hemos de volvernos polifacéticos, multiuso, como navajas suizas.”

Así escribió en el Prólogo el maestro José Ignacio López Vigil, un compatriota cubano que dirige la Asociación Radialistas Apasionadas y Apasionados, un hombre de la radio, autor del ya clásico Manual para Radialistas Apasionados, y mentor en muchos sentidos del joven García Gago, salmantino de España, quien llegó a América hace más de 10 años. Sus compañeros de trabajo lo describen como “latinoamericano de la ilustre Salamanca.”

Vino a colaborar en un proyecto de Radio Comunitaria Indígena en la amazonía venezolana, donde se creó la emisora Raudal Estéreo y la primera Red de Voceros Comunitarios del Estado en 10 comunidades indígenas. Luego, en 2004, viajó a Perú, y luego a Quito como parte del equipo de Radialistas…, para desempeñarse como productor y consultor técnico. Actualmente coordina el portal de intercambio de audios Radioteca.net y el sitio Analfatécnicos.net, derivado de su obra de papel.

En La Habana nos acompañó en noviembre pasado para coordinar e impartir el taller de “Radio Comunitaria en Internet”, como parte del postgrado internacional Comunicación Hipermedia para el ámbito localen el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” (IIPJM).

Gracias a esos cuatro días “presenciales”, intensos, de debate y discusión, de dudas y soluciones, con más de treinta colegas de once países latinoamericanos, emergieron estas preguntas y respuestas, frutos de una conversación virtual, “no presencial”, en la que fuimos auxiliados por el correo electrónico.

Se dice que la FM modernizó la radio, ¿se puede decir lo mismo respecto a Internet, o por el contrario, crees que la radio esté amenazada?

Ni una cosa ni la otra. La radio será siempre la radio. Lo que sucede es que busca nuevas vías de difusión. La FM fue solo otro canal, aunque cierto que con características particulares. Principalmente, se escuchaba mucho mejor. Otro canal fue la onda corta que permitía que esa misma radio tuviera una cobertura mundial. Internet ofrece un nuevo canal de distribución para la radio de siempre, con unas características propias: posibilidades de hacerse desde cualquier lugar, a bajos costos, sin licencia (de momento), con cobertura a todo el mundo, limitada, claro, a quienes tienen acceso a Internet (y el dinero para pagarlo). Quizás amenazará en un futuro, todavía lejano, a las formas tradicionales de transmitir (AM y FM) pero no a la radio en sí misma.

Es una evidencia en muchos lugares del mundo que los jóvenes están dejando de escuchar la radio tradicional ¿Se están mudando para Internet o es que sencillamente la radio no es ya suficientemente atractiva para ellos?

Es una mezcla de ambas. Antes los jóvenes no teníamos otra forma de enterarnos de los lanzamientos musicales sino por nuestra radio preferida. Estábamos sometidos a ellas para escuchar música. Eso, o comprar discos que eran inaccesibles. Ahora los jóvenes, con Internet, se bajan la canción el mismo día del estreno, sin necesidad de recurrir a la radio. Además, la miniaturización de los aparatos reproductores (mp3), su bajo costo comparado con los antiguos reproductores de CD o cassette y esa facilidad de encontrar música en Internet les permite a estos “nativos digitales” pautarse sus propias selecciones musicales sin tener que escuchar a (aburridos) locutores que interrumpen sus canciones preferidas. Entonces ¿se acaba la radio para estos jóvenes? No lo creo, pero pienso que esto obliga más que nunca a las emisoras a innovar, presentar propuestas creativas, originales, divertidas, que atraigan a estas audiencias de nuevo.

Te escuché hablar en La Habana de “dial infinito” al referirte a las posibilidades de existencia de radios diversas en Internet. Del otro lado también nos alertabas acerca de las malas políticas con las que se está encarando en la mayoría de nuestros países la distribución de las frecuencias para la radio y la televisión digital de cara a los sucesivos “apagones” analógicos futuros… ¿Qué cabe esperar? ¿Democratización del espectro radioeléctrico o Internet como reducto para los “desposeídos”?

Se están viviendo tiempos críticos. Por un lado, el apagón digital, que no está relacionado con Internet, permite optimizar las actuales transmisiones de radio y televisión por ondas electromagnéticas. Las señales, al ser ahora digitales en vez de analógicas, son más pequeñas. Por un canal donde antes se podía mandar una señal de televisión, ahora se pueden mandar cuatro. Por otro lado está Internet, que han resignificado los medios de comunicación, no solo desde su recepción, sino desde la concepción y producción. Ahora, para ser un productor o locutor de radio no hace falta pasar por trámites largos o permisos que nunca se conceden. Pero en ambos casos, ninguna de estas dos revoluciones tecno-comunicacionales se está planteando desde las necesidades y el beneficio de la ciudadanía y sus derechos, sino desde el beneficio y enriquecimiento de un reducido grupo de empresas. Por un lado, bien por desconocimiento de las autoridades o de la ciudadanía que no reclamó, los gobiernos están otorgando las nuevas 4 señales electromagnéticas a los mismos concesionarios, en vez de repartirla entre los tres sectores principales —privados, públicos y comunitarios. Esto aumentará la concentración de los medios privados sobre estas frecuencias-señales que, aunque ahora en mayor número, siguen siendo limitadas. Se perdió una tremenda oportunidad de democratizar el espectro radioeléctrico. En el lado de Internet, aún hay esperanzas, pero hay que estar alerta. Justo en estos días se ha debatido el futuro de Internet en Dubai, en la conferencia mundial de la UIT.  En ella, algunos países reclaman mayores controles sobre la Red por parte de los gobiernos, otros se oponen frontalmente, pero poco se escucha en estos espacios a los usuarios y usuarias. Es tiempo de apropiarnos de esta herramienta y que ella misma sirva para que la defendamos de estos peligros, de cualquier tipo de control por parte de gobiernos que deben, por el contrario, fomentar políticas públicas que garanticen el acceso a sus ciudadanos. El futuro es Internet desde dispositivos móviles. Pero esto no quita que nos sigamos preocupando por las señales tradicionales de radio y TV. Sin embargo, nuestras mayores energías deben ir dirigidas para preservar Internet, futuro muy presente de las comunicaciones y la información.

Radio tradicional, radio online… Más allá del soporte ¿en qué semanual para radialistas analfatecnicos diferencian? ¿Se podría hablar de “radio hipertextual”? ¿Conoces alguna experiencia práctica?

La mayor ventaja es que quien nos escucha está conectado a Internet, por eso podemos, como bien dices, hacer una transmisión hipertextual, donde los usuarios puedan interactuar en la red y construir una programación radiofónica 2.0.
Si hablamos de diferencias, hay algunas que resultan críticas. Por ejemplo, para escuchar radio por Internet hay que pagar, ya que, de momento, en pocos lugares del mundo hay Internet gratis. Eso hace que las audiencias de este tipo de radios sean muy reducidas. Solo proyectos puntuales que dirigen sus programaciones a nichos muy concretos, por ejemplo Radio Diversia, dirigida a la población LGTBI, suelen triunfar, pero con audiencias muy bajas si la comparamos con cualquier radio de señal abierta.
De todas formas, el problema de ambas sigue siendo el mismo, que ya comentamos con anterioridad, se necesitan programaciones atractivas que nos permitan competir con tanta alternativa que hoy tienen las audiencias, sobre todo, dentro del mismo Internet.

Hablando de otros temas… Acabas de regresar a Ecuador luego de compartir en La Habana como profesor del curso “Comunicación Hipermedia para el ámbito local” desarrollado en el IIPJM. Tu contribución personal a nuestra región, a nuestros pueblos, se extiende por más de diez años, tiempo en el que has vivido de este lado del Atlántico y trabajado a favor de las comunidades en diversos ámbitos. Agradecemos mucho tu solidaridad. Siendo español, ¿cómo crees que los latinoamericanos podríamos ser solidarios con España, en esta, su hora de crisis? ¿Qué necesita España de nosotros?

Gracias, aunque te aseguro, que he recibido mucho más de lo que he dado en todo este tiempo repartido entre Venezuela, Perú y ahora Ecuador. Creo que mi país, y es algo que me avergüenza un poco, ha sido muy poco solidario con los pueblos latinoamericanos. Los españoles parecen haber olvidado las sucesivas migraciones que tuvimos que emprender. No hablo de la invasión que perpetraron en 1492. Pero en sucesivas crisis, la más reciente después de la guerra civil española en 1939, millones de españoles tuvieron que levantar su país enviando remesas desde el exterior: Suiza, Alemania y muchos países de América Latina, sobre todo Argentina y Venezuela. Años después, cuando esas remesas trajeron la época de bonanza nos convertimos en un país receptor de migrantes, pero, al contrario que aquellos países que nos recibieron, y reciben, con los brazos abiertos, nosotros los miramos con recelo y nos comportamos de forma racista en muchos casos. Ecuatorianos, colombianos, dominicanos y africanos sintieron el odio de un país que olvidó tiempos peores.

Por eso, creo que ahora, este hermoso y solidario continente, sin necesidad de reprochar, está dándoles a los españoles una lección. Vengan, decía el presidente de Ecuador Rafael Correa, les esperamos con los brazos abiertos. Y así me he sentido acogido en todos los países donde estuve en América Latina. Creo que les ayudará a reflexionar.

Lo otro que nos tiene que enseñar es su espíritu de rebeldía. Ecuador, por ejemplo, tuvo 10 presidentes en 10 años, todo un récord. Los sacó por corruptos e incompetentes. Estos pueblos han sido siempre revolucionarios, se han levantado una y otra vez de crisis y se han desecho de gobiernos que no merecían. A España le está costando levantarse, despertarse. Lo están haciendo, pero muy lentamente. El 15M es un comienzo pero aún así el PP consiguió mayoría absoluta en las pasadas elecciones. Tenemos que salir del bipartidismo al que nos tienen sometidos. Pero, sobre todo, tenemos que salir a la calle, como lo hiciera Argentina en 2001. Los argentinos y argentinas se rebelaron ante las políticas de privatización de sus gobernantes, asesoradas por empresas europeas, muchas de ellas españolas, y demostraron que vender todos los servicios públicos del estado no les llevó a nada. Qué paradoja. Ahora, España y Europa, están infringiéndose las mismas políticas suicidas.

Mientras de este lado del mundo los gobiernos apuestan por devolver al pueblo los servicios básicos o los recursos naturales, de fortalecer las políticas públicas de sanidad o educación, Europa comienza a vender y a endeudarse con una deuda salvaje e ilegítima. Es una locura. Los medios, cómplices de estas políticas, anestesian a la ciudadanía y le impiden pensar por sí misma. América tiene que ser un despertador para la vieja Europa. Los gobiernos actuales, a los que llaman populistas, han demostrado que recuperar los recursos naturales para sus ciudadanos, en vez de seguirlos regalando a empresas extranjeras, de apostarle al producto nacional, de revalorizar lo suyo ha devuelto el orgullo y el crecimiento económico a la región. Hay que estar ciego, o muy vendido a los bancos y a las transnacionales, como para no verlo. España necesita despertar, es hora de gritarle duro para que salgan de ese mal sueño en el que nos sumieron.

Tomado Portal Cubarte

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