Felap: Cuatro décadas de luchas y victorias.

Junto a Fidel Castro, Juan Carlos Camaño y Nelson del Castillo.

Junto a Fidel Castro, Juan Carlos Camaño y Nelson del Castillo.

Por José Dos Santos

Por estos días, hace casi un cuarto de siglo, tomaba contacto por vez primera con la Federación Latinoamericana de Periodistas, la misma aguerrida organización que ahora está cumpliendo 40 años de fundada.

“Nuestra historia y nuestras luchas son ahora el alimento para encarar próximos retos contra la lógica impuesta”. Manifiesto por un Nuevo Periodismo. La Habana 1999.

Fue en su Cuarto Congreso, celebrado en la singular campiña brasileña ubicada en Canela, estado de Río Grande del Sur, en 1991, cuando comencé a familiarizarme directamente con debates y sueños, denuncias y realidades de mis colegas de América Latina y el Caribe.

Me había trasladado en aquel octubre iniciático del otoño caribeño a la primavera austral y, entre bosques y arquitectura que me recordaban a la Baviera alemana, asistí como novicio a los análisis y contradicciones que se vivían entonces, una época signada por redoblar el paso en los caminos de combate por el respeto al derecho de los pueblos a saber, mediante un periodismo responsable, lo que sucedía en su entorno y a aquilatar las perspectivas por las que tenían que luchar; para intervenir mas conscientemente en su realidad y labrar su futuro.

Allí conocí a organizaciones de conductas tan verticales como la mía, la Unión de Periodistas de Cuba, y a personas que más que colegas de profesión eran compañeros y compañeras de ideales y empeños. Entre ellos varios que con los años, para suerte de la Felap, llegarían a ocupar lugares cimeros y la impulsaría por complejos derroteros, los que trascienden estrechos marcos sindicalistas.

A la mayoría que comenzaba a integrar el núcleo duro de la Felap, la de una nueva etapa, los volví a ver en la trinchera que representó una Conferencia de la Unesco que se realizó en el mes de mayo siguiente, en Santiago de Chile, en la cual los poderosos intereses de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) encontraron firme valladar en los felapistas que allí nos dimos cita.

Siguieron entonces, desde ese 1994, una serie de contactos con mucha gente linda –y algunas que no lo eran porque enmascaraban su verdadero rostro- en mi condición de representante de la Upec, primero, y luego como tesorero del Comité Ejecutivo elegido en el VII Congreso celebrado en Buenos Aires, en 1995.

Los años siguientes fueron de febril actividad colegiada y colectiva para que la Felap existiera en cada una de sus organizaciones miembros, como gustaba afirmar quien devino en líder de aquella etapa, nuestro querido hermano Luis Suárez, español de combativo origen, mexicano de preclara sabiduría y visionario latinoamericanista y universal a la hora de trazar caminos.

Como Felap tuve el honor de asistir a Congresos, reuniones de Comités ejecutivos, Asambleas, Encuentros bicontinentales en Isla Margarita, Oporto y Panamá, y a diversos Talleres que me hicieron comprometer aún más –si eso fuera posible- con la visión y meta mayor que la ha inspirado.

En esa condición, momento inolvidable de mi trabajo vinculado a la organización, –por estatuto reconocido- participé en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que sesionaba en Ginebra, en debates que llevaron a sacar a Cuba de una injusta e ignominiosa categoría en la que los enemigos de la Revolución habían logrado ubicarla.

En esta casi imposible síntesis de mis vivencias vinculadas a Felap descuella el Congreso Latinoamericano y Caribeño que acogimos en La Habana en 2001, un ejercicio político-profesional con hondas repercusiones en nuestra región y que contó con la preclara guía del Comandante en Jefe..

Otra ocasión imposible de borrar en mi mente y corazón fue el participar, junto a los demás miembros del ejecutivo felapista, en reclamos públicos de nuestros colegas bolivianos reunidos en Santa Cruz de la Sierra.Tuve el honor de estar, entre otros hechos relevantes de mi vida, en el Congreso Mundial de la Comunicación, organizado por la fraterna Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba).

Todos esos episodios –y otros muchos que no caben en esta breve ponderación- dieron mayor dimensión a la eterna pelea por un mundo mejor, justo y solidario, por el que la Felap ha bregado y continúa aspirando.

Reivindicó con Juan Carlos Camaño, uno de aquellos que me llamaron la atención en la distante Canela, hace casi cinco lustros y hoy Presidente de la organización, la lucha de resistencia de la Felap, el deber de involucrarnos más en la de la sociedad, y no sólo de los periodistas, al modelo de dominación vigente.

No sólo comparto ideales y aspiraciones sino que suscribo ideas directrices como “En la lucha de ideas, las ideas que no se conocen no luchan”. Hagamos del 40, nuestro aniversario como periodistas revolucionarios, un punto de nuevo relanzamiento de la invencible Felap.

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Acerca de Departamento de Comunicación

Centro docente para la capacitación y superación de los periodistas de Cuba y América Latina
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