Aprender de Martí con Pedro Pablo Rodríguez

Mientras discurría la primera jornada del postgrado El periodismo de José Martí que sesionará hasta el próximo 13 de enero en el Instituto para la superación de los trabajadores de la prensa que lleva el nombre de El Apóstol,   Cubaperiodistas.cu entrevistó al Doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez, periodista e investigador del Centro de Estudios Martianos, y uno de sus principales docentes.pp

Profesor, ¿cómo está implementado este curso? ¿Hay algún cambio en el programa respecto a años anteriores?

Los cursos anteriores han buscado un recorrido por la obra de Martí e ir tratando los cuerpos fundamentales de esa obra: su periodismo inicial, el periodismo de madurez,  sus Escenas norteamericanas; el periodismo Mi Patria, que tiene sus propias características y también cuerpos más pequeños, digamos, por su extensión; así  como la sección Constante o la sección En casa del periódico Patria; pequeñas notas o los sueltos de gacetillas publicados en México que demuestran su diversidad en el manejo de los géneros.

Ahora, por varias razones,  queremos trabajar el elemento de la maduración, que es al mismo tiempo del periodismo de Martí y de su género literario que son las Escenas norteamericanas. Allí están encerrados elementos  de su estilo y de su labor en el periodismo, no solo desde el punto de vista de la escritura, sino también del manejo de las ideas.

Igualmente, demuestran su valor como  líder político, como pensador, como hombre que se da cuenta de los grandes problemas de su tiempo; de los grandes problemas que significaban para América Latina y para Cuba ese crecimiento desmesurado de la sociedad norteamericana, que cada vez más estaba dirigida por afanes mercantiles y por un espíritu expansionista.

Aquí se expresan el manejo distinto de su riqueza literaria; la variedad de recursos que emplea: el diálogo, la narración, la descripción. También el uso de varios tiempos a la vez y de múltiples voces.

En medio de todo ello, esta siempre modelando y moderando todo su juicio y sus análisis un mensaje ético.

A raíz del deceso del Comandante en Jefe Fidel Castro se ha resaltado la presencia del ideal martiano en la impronta y la huella de Fidel. Usted podría destacarnos algunos de estos elementos.

Fidel era un martiano. Un martiano de corazón y de razonamiento. Y yo diría hasta de estilo, a pesar de que gran parte de la obra de Fidel es oral, son discursos.

Eso nos pasa a todos cuando uno lee mucho a Martí. Inconscientemente se va metiendo dentro de uno, y luego descubrimos que vamos haciendo giros en la construcción, a veces hasta en la construcción gramatical o sintáctica, que están muy cercanos a la obra martiana.

A Fidel le pasaba, ese sentido de reiteración, ese comenzar una idea y luego parecer que la va dejando en el aire y va sumando elementos, y luego de pronto, al cabo del rato volver sobre ella, ese encabalgamiento, que es como se llama esa figura literaria, era propia de El Apóstol.

Yo creo que hay mucha asimilación creadora por Fidel de Martí; y bueno, hay un fuerte sentido martiano en su discurso ético.

La realidad latinoamericana actual vaticina la desarticulación de proyectos, conceptos e ideas tomadas por los gobiernos progresistas en los últimos años; ¿A qué obras de la impronta martiana usted recomendaría volver para logra nuevamente cimentar esa unidad que peligra en estos momentos?

Es difícil, pero hay un texto singular que sintetiza no solo sus puntos de vista y su argumentación; sino, sus procedimientos y la lógica de su pensar que es el texto Nuestra América; creo que no ha perdido vigencia, que es uno de los textos fundadores de los latinoamericanos.

De de los textos  esenciales del siglo XIX tenemos el Discurso de Bolívar en Angostura y su Carta de Jamaica, cuando dice aquello de que somos un pequeño género humano;  se da cuenta de nuestra identidad; de nuestras diferencias con otras partes del mundo y a la vez de nuestra unidad espiritual y cultural; y la otra obra es Nuestra América, de Martí, que da una riqueza tan grande que prácticamente no hay línea de ese discurso, en el sentido de expresión, que no nos arroje una cantidad de ideas tremendas.

Analiza las características de la identidad continental y los problemas para forjar su unidad, sobre la base de peligros antiguos que no se habían resuelto y que muchos de ellos, lamentablemente, aún siguen en pie; y  los nuevos surgidos en el siglo XIX que aún tienen hoy pleno vigor, como la gran realidad del dominio de la hegemonía de Estados Unidos sobre nuestros pueblos, y eso hacía urgente para Martí la necesidad de la unión para nuestros pueblos.

Hoy sería muy útil que lo conocieran tanto los cuadros políticos, como los intelectuales de nuestro continente y los hombres de pueblo.

 

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Acerca de Departamento de Comunicación

Centro docente para la capacitación y superación de los periodistas de Cuba y América Latina
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